La hipertensión arterial continúa siendo uno de los principales factores de riesgo cardiovascular en España, pero buena parte de la población sigue sin identificar correctamente cuándo las cifras empiezan a ser peligrosas. Así lo refleja la encuesta presentada por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC), según la cual el 39% de la población española no se toma la presión arterial nunca o casi nunca. Y que también cuatro de cada diez españoles creen erróneamente que la hipertensión comienza a partir de 160/90 mmHg, cuando el umbral real se sitúa en 140/90 mmHg.
Los datos se dieron a conocer durante la presentación de la campaña Hay peligros que no te ves venir, impulsada con motivo del Día Mundial de la Hipertensión para fomentar la medición regular de la presión arterial y mejorar la concienciación social.
Durante el acto, profesionales sanitarios y pacientes coincidieron en que uno de los principales problemas es la tendencia a restar importancia a la hipertensión porque, en la mayoría de los casos, no produce síntomas visibles. “La gente quiere normalizar cifras altas para preocuparse menos”, advirtió Estrella Barreñada, enfermera especializada en cardiología en el Hospital Fundación Alcorcón, quien insistió en la importancia de la prevención y del control periódico de la tensión arterial.
- Te interesa: La hipertensión puede ser síntoma de patologías graves y aumenta el riesgo de alzhéimer
Los especialistas recordaron que la hipertensión puede dañar progresivamente órganos como el corazón, el cerebro o los riñones y está directamente relacionada con el riesgo de infarto, ictus o insuficiencia renal. “La hipertensión arterial no duele, y por eso tendemos a infravalorar sus consecuencias”, se subrayó durante la jornada.
Diferencias por género
Por sexos, el estudio muestra una diferencia significativa: los hombres se controlan más frecuentemente que las mujeres. Mientras el 39% de ellos asegura medirse la tensión al menos una vez al mes, ese porcentaje baja al 31% entre las mujeres .
Para Clara Bonanad, vocal de la Asociación de Cardiología Clínica de la Sociedad Española de Cardiología y cardióloga en el Hospital Clínico Universitario de Valencia, este dato refleja una realidad preocupante. “Las mujeres solemos relegar nuestra salud a un segundo plano frente al cuidado de los demás. Eso lo tenemos que cambiar”, explicó durante el encuentro.
Por otra parte, aunque el 88% de los encuestados relaciona correctamente la hipertensión con el riesgo de infarto, ictus y enfermedad renal, los expertos consideran que todavía existe una importante desconexión entre ese conocimiento y la adopción de medidas preventivas.
Casi el 90% de la población reconoce además que los malos hábitos de vida aumentan el riesgo de hipertensión, pero más de la mitad admite no haber realizado cambios para prevenirla o controlarla. “Sabemos que hay relación entre hábitos de vida e hipertensión, pero nos cuesta muchísimo modificar rutinas”, resumió Andrés Íñiguez, presidente de la Fundación Española del Corazón (FEC).
La automedición y el papel de enfermería
Los especialistas defendieron la importancia de fomentar la automedición de la presión arterial en casa, siempre acompañada de seguimiento sanitario cuando las cifras resultan elevadas. De hecho, Barreñada insistió especialmente en el papel del profesional de enfermería para enseñar a utilizar correctamente los tensiómetros y ayudar a interpretar los resultados.
“Animamos a la población a contar con nosotras para controlar bien los aparatos y hacer un seguimiento adecuado”, señaló. Además, recordó que en muchos casos se utilizan dispositivos de monitorización durante 24 horas para detectar alteraciones concretas o evitar fenómenos como la llamada “hipertensión de bata blanca”, en la que la presión arterial aumenta únicamente en entornos sanitarios.
Falta de control
Uno de los datos más preocupantes expuestos durante el encuentro es que solo alrededor del 30% de los pacientes diagnosticados de hipertensión tiene realmente controladas sus cifras tensionales. Las causas son diversas: abandono de la medicación, tratamientos insuficientes o falta de cambios en los hábitos de vida.
“La autogestión también es importante”, insistió Íñiguez, que recalcó la necesidad de implicar más al paciente en el seguimiento de la enfermedad.
El presidente de la FEC también recordó que el arsenal terapéutico disponible frente a la hipertensión ha crecido notablemente en los últimos años, tanto en medicamentos como en procedimientos intervencionistas. Entre ellos destacó la denervación renal para casos de hipertensión resistente, así como la llegada próxima de nuevos fármacos actualmente en fase III de investigación clínica.
Sin embargo, los especialistas insistieron en que la innovación farmacológica no sustituye a la prevención ni al diagnóstico precoz.