Para miles de personas en España, sentarse a la mesa no siempre es un momento de disfrute. Comer puede convertirse en una situación de ansiedad, miedo o incluso riesgo físico. Esa es la realidad de quienes conviven con la esofagitis eosinofílica (EoE), una enfermedad inflamatoria crónica del esófago que continúa creciendo en prevalencia y que todavía sigue siendo poco conocida socialmente.

Con motivo del II Día Mundial de la Esofagitis Eosinofílica, que se celebra el 22 de mayo, la Asociación Española de Esofagitis Eosinofílica (Aedeseo) ha puesto en marcha una amplia movilización social en toda España para dar visibilidad a esta patología bajo el lema internacional Food Shouldn’t Hurt (“Comer no debería doler”).

La campaña impulsada por la asociación contará este año con la participación de 55 restaurantes, 20 hospitales y centros sociosanitarios, tres universidades y 45 edificios y espacios emblemáticos que se iluminarán para visibilizar la enfermedad, y que utilizarán los llamados ‘manteles solidarios’, con los que se busca explicar cómo la enfermedad afecta a la vida diaria de quienes la padecen.

Además, Aedeseo anima a la población a participar activamente compartiendo contenidos en redes sociales con los hashtags #EoEDay y #FoodShouldntHurt, y a localizar materiales divulgativos distribuidos por distintos puntos del país dentro de la iniciativa “Encuentra la EoE”.

Una enfermedad en aumento

La esofagitis eosinofílica es una enfermedad inmunomediada que provoca una inflamación persistente del esófago, generalmente desencadenada por determinados alimentos. Actualmente se estima que existen alrededor de 55.000 casos en España, aunque los especialistas advierten de que sigue siendo una enfermedad muy infradiagnosticada y que el número de diagnósticos no deja de aumentar.

La EoE afecta especialmente a niños y adultos jóvenes y se ha convertido ya en la principal causa de disfagia o dificultad para tragar, así como de impactación alimentaria. Entre los síntomas más frecuentes figuran la sensación de que la comida se queda atascada, dolor, reflujo, episodios de atragantamiento o dificultad para tragar.

Sin embargo, desde Aedeseo insisten en que el impacto va mucho más allá de los síntomas físicos. Muchas personas desarrollan ansiedad durante las comidas, evitan situaciones sociales relacionadas con la alimentación o modifican completamente sus rutinas por miedo a sufrir un episodio de impactación alimentaria.

“La EoE es una enfermedad invisible, pero con un enorme impacto en la calidad de vida. Muchas personas normalizan síntomas durante años sin saber que detrás hay una enfermedad crónica que necesita seguimiento y tratamiento especializado”, señala Zoraida Gómez, presidenta de la asociación.

Diagnósticos que llegan tarde

Uno de los grandes problemas que denuncia la asociación es, precisamente, el retraso diagnóstico. Muchos pacientes pasan años siendo tratados de otras patologías digestivas antes de recibir un diagnóstico correcto. Por eso, Aedeseo reclama mejorar el conocimiento de la enfermedad, especialmente en atención primaria, para favorecer una detección más precoz.

Ese es uno de los objetivos de la campaña de este año. De hecho, dentro de las actividades organizadas para el Día Mundial figura un webinar internacional impulsado por Eureos, Aedeseo y Gaapp, que tendrá lugar el 22 de mayo a las 13.00 horas y que reunirá a especialistas de España, Italia y Estados Unidos para abordar aspectos relacionados con el diagnóstico, los tratamientos y las manifestaciones alérgicas asociadas a la enfermedad.

Además, la asociación participa en campañas audiovisuales internacionales como Life Narrows y Knots, centradas en mostrar el recorrido asistencial de los pacientes y el impacto cotidiano de la enfermedad.

Entre los materiales divulgativos presentados este año destaca también la guía internacional EoE Care Pathway for Patients and Caregivers, diseñada para ayudar a pacientes y cuidadores a comprender mejor el proceso diagnóstico, el seguimiento clínico y las opciones terapéuticas disponibles.